La Fundació Antoni Maura de Balears té el plaer de convidar-lo
a la presentació de:
Papers 1 i 2 de la Fundació Antoni Maura de Balears
Sobre Finançament Autonòmic i Balances Fiscals per Balears
A càrrec de:
Hble. Sr. Lluís Àngel Ramis de Ayreflor Cardell
Conseller d’Economia, Hisenda i Innovació
Sr. D. Joan Font Rosselló
Director de Projectes de la Fundació Antoni Maura de Balears
que tindrà lloc el pròxim 23 de maig a les 18 hores
a l'hotel Palas Atenea (Passeig Marítim 29, Palma)
Capacitat de la sala limitada
Li agrairíem que confirmés la seva assistència
a través de la nostra web:
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Mikel Buesa en Palma: “—LA SECESIÓN SERIA UNA CATASTROFE ECONOMICA PARA EL PAIS VASCO”
El 23 de marzo pasado la Fundació Antoni Maura de les Illes Balears tuvo el honor de invitar a Mikel Buesa, catedrático de economía aplicada por la Universidad Complutense de Madrid y también Presidente del Foro de Ermua, para ofrecer al público mallorquín una conferencia sobre la Economía del Terrorismo. El acto tuvo lugar en el hotel Meliá Victoria de Palma de Mallorca.

El acto, que contó con una afluencia de unas cien personas, fue presentado por el coordinador de proyectos de la fundación y a su vez diputado autonómico, Joan Font Rosselló. Font incidió en la necesidad de defender siempre los valores y principios para no dejarse contaminar por el discurso de los nacionalistas ya que, como señaló, ha sido la sucesión de silencios interesados y renuncias cobardes que se han producido en España durante los últimos veinticinco años los que han permitido llegar a la situación de emergencia nacional en la que se encuentra nuestro país.
Por su parte, Mikel Buesa analizó la economía del terrorismo desde dos puntos de vista. Primeramente, analizó como se ha estado financiado la banda terrorista ETA y el entorno batasuno que le acuna. Buesa señaló que a la hora de evaluar la economía etarra debíamos tener en cuenta el amplio abanico de asociaciones culturales, colectivos y empresas que en última instancia no sólo coadyuvan al Movimiento de Liberación Nacional Vasco sino que financian directamente a los terroristas. Las principales líneas de financiación de ETA son la extorsión a empresarios, las subvenciones públicas destinadas a partidos políticos u otras actividades culturales, actividades mercantiles como herrikotabernas, el robo o saqueo de recursos (explosivos), la realización de tráficos ilícitos y la prestación de servicio técnico de formación a otros grupos terroristas. Las cantidades medias anuales alcanzan los 24 millones de euros al año repartidos en subvenciones públicas (12,8 millones que provienen del gobierno autonómico vasco y de los municipios batasunos), extorsión a empresarios (7,5 millones), actividades mercantiles (3 millones) y otras de origen desconocido (1,7 millones).
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Con el objeto de estrangular la financiación etarra, Mikel Buesa aseveró que era indispensable la expulsión de Batasuna de las instituciones. Prueba de ello era que con la aplicación de la Ley de Partidos se habían reducido drásticamente los ingresos de ETA.
Por otra parte, Mikel Buesa evaluó una segunda vertiente de la economía de terrorismo: el coste que tiene la actividad etarra sobre la economía vasca y española. Los costes directos del terrorismo, es decir, la suma de los efectos destructivos directos más el gasto en seguridad a los cargos públicos alcanzó en 2002 un total de 740 millones de euros al año, lo que representa un 1,9% PIB del País Vasco. Ahora bien, el perjuicio más importante sobre la economía del País Vasco se refleja en su crecimiento potencial. Este menor crecimiento ha supuesto, desde 1975, pérdidas de PIB que el catedrático ha evaluado en una pérdida acumulada del 21,3 % del PIB del País Vasco, un éxodo poblacional de 300.000 personas que ha generado a su vez una reducción de la renta per cápita de un 10% respecto de la renta per capita que podrían haber alcanzado los ciudadanos vascos de no haber sufrido la lacra terrorista.
Después de la exposición de invitado ponente tuvo lugar un largo debate en el que el público asistente participó activamente y en el que el presidente del Foro de Ermua advirtió que la secesión del País Vasco sería una catástrofe económica para los vascos, ya que, además de incrementarse el gasto añadido de las transacciones comerciales que siempre supone la implantación de nuevas barreras aduaneras, el principal cliente económico del sector económico vasco era el resto de España.